partes de un bonsai en español

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Plantar un bonsái y ofrecerle la manera puede ser una experiencia completamente gratificante. No obstante, gracias a múltiples causantes como el abuso de agua, la carencia de esta o el abandono de los cuidados precisos, nuestro bonsái puede hallarse en una situación crítica. En estas situaciones todavía probablemente halla promesa, puesto que observando el estado de sus raíces y alimentándolo con la fertilización correcta, este árbol semimuerto puede regresar a la vida.

La historia del bonsái en El país nipón

Grabado en madera japonés de Keisai Eisen, 1848 (Fotografía: WikimediaCommons CC0 1.0))

Bajo el gobierno de la dinastía Hang, los frailes emigrar a El país nipón y otras unas partes de Asia, trayendo ciertos ejemplares de penzai. Los frailes budistas zen nipones aprendieron las técnicas primordiales para recrear los árboles en miniatura, que después comenzaron a ser populares como bonsáis. Los nipones desarrollaron sus métodos para hacer árboles enanos, lo que resultó en distintas estilos en comparación con el penzai de China.

Plagas mucho más comunes de los bonsáis

1 Pulgones

Hablamos de bichos pequeñísimos que tienen la posibilidad de ser de distintos tipos: pulgones verdes, negros, naranjas, cobrizos mucho más verdes. Son pequeños insectos chupadores que atacan los brotes nuevos de las plantas.

Seleccionar árbol:

Es viable hacer un bonsái desde cualquier árbol que genere ramas verdes y lograr que continúe con dimensiones reducidas a través de confinamiento en maceta y podado de su fronda y raíces. No obstante, existen algunos que son mucho más bien difíciles de realizar gracias a sus especificaciones.JTNDaWZyYW1lJTIwc3R5bGUlM0QlMjJ3aWR0aCUzQTEyMHB4JTNCaGVpZ2h0JTNBMjQwcHglM0IlMjIlMjBtYXJnaW53aWR0aCUzRCUyMjAlMjIlMjBtYXJnaW5oZWlnaHQlM0QlMjIwJTIyJTIwc2Nyb2xsaW5nJTNEJTIybm8lMjIlMjBmcmFtZWJvcmRlciUzRCUyMjAlMjIlMjBzcmMlM0QlMjIlMkYlMkZ3cy1uYS5hbWF6b24tYWRzeXN0ZW0uY29tJTJGd2lkZ2V0cyUyRnElM0ZTZXJ2aWNlVmVyc2lvbiUzRDIwMDcwODIyJTI2T25lSlMlM0QxJTI2T3BlcmF0aW9uJTNER2V0QWRIdG1sJTI2TWFya2V0UGxhY2UlM0RVUyUyNnNvdXJjZSUzRHNzJTI2cmVmJTNEYXNfc3NfbGlfdGlsJTI2YWRfdHlwZSUzRHByb2R1Y3RfbGluayUyNnRyYWNraW5nX2lkJTNEYm91dGlxdWVuZXdtby0yMCUyNmxhbmd1YWdlJTNEZW5fVVMlMjZtYXJrZXRwbGFjZSUzRGFtYXpvbiUyNnJlZ2lvbiUzRFVTJTI2cGxhY2VtZW50JTNEQjAxRUZYNlZNUyUyNmFzaW5zJTNEQjAxRUZYNlZNUyUyNmxpbmtJZCUzRDc5ZjAyOTVmNzkwN2UyZDYzMzNhYzNlYmRhNGZmMjEyJTI2c2hvd19ib3JkZXIlM0R0cnVlJTI2bGlua19vcGVuc19pbl9uZXdfd2luZG93JTNEdHJ1ZSUyMiUzRSUzQyUyRmlmcmFtZSUzRQ==Por ese fundamento no sugiero que elijas árboles con estas peculiaridades para llevar a cabo tus bonsáis:

  • hojas enormes (como las del Castaño de Indias (Aesculus hippocastanum) o las de ciertos Ficus como el (Ficus flexible)
  • desarrollo exageradamente veloz (como el del Castaño de Indias). Albizia procera)
  • promesa de vida de 2 a 4 décadas (como la Leucaena leucocephala)

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