hacer de un árbol un bonsai

En verano el procedimiento de riego para tu bonsái es igual que en otras temporadas del año.

  • Riega en abudancia hasta el momento en que el sustrato esté bien empapado.
  • Reitera la operación unos segundos después hasta el momento en que el agua escurra bajo la maceta.
  • Emplea una regadera de orificios finos para el agua esté bien oxigenada.

Cuidando un árbol en un test

De este modo, de manera afín, el árbol amolda su fisiología a su situación: una bandeja. Las técnicas usadas en los bonsáis importan por el hecho de que evitan que el árbol se quede exhausto. Hay que tener en consideración que un tiesto es un espacio muy limitado para un árbol, que podría medrar, teóricamente, de manera sin límites. No obstante, esta propiedad es la que deja amoldar la planta a un ubicación tan pequeño. De ahí que dismuyen sus órganos a fin de que no empleen mucho más elementos de los que precisa. Además de esto, cada cierto tiempo se trasplanta para “adecentar”, la tierra, vacía en nutrientes pese al abonado. Naturalmente, se usan abonos destacables que fortalecen ciertos puntos fisiológicos en lugar de otros, puesto que un bonsái no está listo para generar mucha proporción de fruta. Lo que nos importa es que florezca, sí, señala que el árbol está sano. Pero la reproducción, la generación de fruto, es una tarea muy costosa para una planta.

Ciertos críticos de esta técnica aseguran que los bonsáis sufren encerrados en un test. Pero, en los factores que conocemos sobre las plantas, nada supone que esto sea de este modo, siempre y cuando el precaución sea acertado. De ahí que, han de estar supervisados ​​con atención, eso sí. Pero no hay marcadores de agobio, que señalarían que el árbol está tolerando, ni ningún otro género de manifestación del malestar en un precaución precaución. Es mucho más, como afirmábamos, un bonsái “mimado”, brota como un árbol en la naturaleza. En verdad, es con la capacidad de ofrecer sus frutos. Si el bonsái tiene suficiente tiempo, y sus ramas fueron podadas y pinzadas a lo largo de años, los frutos tienen la posibilidad de ser muestras en miniatura, una manifestación de la adaptación del árbol a la bandeja. Solo como curiosidad, el bonsái mucho más viejo que se conoce está fechado en mucho más de 1.000 años de vida. No es el único caso de bonsáis centenarios con 800 o 500 años viviendo en un test, exhibe de su adaptación siempre y cuando estén bien cuidados.

El riego del bonsái

El riego es primordial: con él se disuelven los elementos que hay en el sustrato y así, la planta puede absorberlos. Lo esencial es estar alerta al follaje del árbol ahora la humedad de la tierra.

Riega tu bonsái con agua de lluvia en el momento en que la tierra se halle sutilmente seca, si todavía está un tanto húmeda espera un tiempo. Es preferible de esta forma, en tanto que las raíces son muy sensibles al encharcamiento y tienen la posibilidad de pudrirse por carecer de oxigenación. Ten presente que el exceso o defecto de agua genera desórdenes o patologías en las plantas.

Riego

Todas y cada una de las plantas precisan agua, pero siempre y en todo momento en su justa medida. Entre los peligros del bonsái es que no sea con la capacidad de drenar la proporción de agua que recibe, pudriéndose las raíces velozmente.

Es sensato con el riego, se aconseja sumergirlo hasta la mitad en agua a fin de que se alargue de manera homogénea desde el orificio de drenaje y después sacarlo al exterior.

Enredaderas

Las plantas trepadoras que es conveniente emplear para utilizar esta técnica son aquellas que tienen un leño leñoso. No obstante, hay que tener en consideración que es requisito podarlas de manera regular a fin de que logren condensar su energía al engrosar el leño.

Al final, se tienen la posibilidad de usar múltiples especies de árboles para generar bonsáis. Los árboles son idóneas para utilizar esta técnica dado a que la enorme mayoría aceptan bien la poda y tienen leños leñosos.

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